Matar a un Personaje

¿Qué haces cuándo tienes que matar a un personaje? Es una pregunta muy peliaguda que depende de muchos factores, pero que tarde o temprano todos los Dungeon Master tienen que contestar. Tus jugadores se han metido en un embrollo, una tirada desafortunada, una situación límite y uno de ellos se encuentra conque sus puntos de vida han desaparecido: ha muerto.

Matar a un Personaje - Contemplador

Es una situación traumática, sin duda, tanto para el jugador como para el dungeon master. Vale, hay un tipo de director de juego que se ve a sí mismo como un "enemigo" de los jugadores, como alguien que tiene que hacer todo lo posible por hacer que fracasen. A esos normalmente no les tiembla el pulso (incluso se alegran) a la hora de decir la frase de "Por favor, tu ficha de personaje". Pero no es mi caso, ni el de muchos otros.

Mi visión de la labor del dungeon master es muy distinta. No es un enemigo, sino que, sencillamente, pone obstáculos, cuenta una historia, pone en problemas a los jugadores, los empuja al límite, pero la muerte no tiene que ser su objetivo, sino una posibilidad tangible. Creo que los jugadores deben tener una sensación real de peligro para que no crean que da igual lo que hagan, que siempre se van a salir con la suya. Hay consecuencias para sus actos. Si haces el loco en un mundo peligroso es muy posible que acabes bajo tierra.

Por supuesto, también depende mucho del tipo de juego de rol que tengamos entre manos. Hay títulos en los que casi se da por supuesto que los jugadores van a terminar mal, como prácticamente cualquiera ambientado en los Mitos de Cthulhu, mientras que hay otros, como Ryuutama, en el que me cuesta mucho imaginar a los personajes muriendo. Pero la mayoría de los juegos de rol se mueven en un punto intermedio en el que la muerte es una posibilidad que está ahí.

¿Y por qué nos cuentas todo esto?, preguntaréis. Pues porque en mi última sesión como dungeon master murió el personaje de uno de mis jugadores y he pensado mucho en este tema. ¿Cómo se debe abordar la muerte del personaje? Y más importante aún, ¿debes permitir que ocurra? 

En sintonía con tus Jugadores 

Como acabo de mencionar un par de párrafos más arriba, el tipo de juego que estés dirigiendo es clave, mucho más que el tipo de Master que eres. El juego y el tono de la partida definen enormemente qué tipo de experiencia tienes entre manos. Si los jugadores están acostumbrados a enfrentamientos sencillos y sin peligro y, de pronto, sacas un mostrenco que se cepilla a la mitad, puedes socavar totalmente la partida. Y lo mismo al revés, ojo. Por definirlo de alguna forma, tus jugadores y tú tenéis que estar en sintonía, en el mismo punto.

Matar a un Personaje - Dragón

Matar a un personaje únicamente provoca conflictos "sanos" cuando es una posibilidad que, desgraciadamente, se materializa. El jugador, obviamente, no quiere que su personaje muera, mientras que el dungeon master, con el reglamento en la mano, tendría que retirar al personaje de la partida. Así pues, ¿cuándo hay que matarlo?

La muerte de un personaje no debe ser nunca algo trivial, que pase en segundo plano o de pasada. Tiene que ser un momento importante y, lo más importante, significar algo. No hay que olvidar que tus jugadores están viviendo su aventura. Puede que los personajes sean unos pringaos todavía, pero para ellos son lo más importante. Con esto dicho: no mates a un personaje de forma casual. Un personaje no debería morir a causa de un crítico mal encajado o una trampa que haya saltado de forma fortuita. Si un personaje muere tiene que ser a causa de las consecuencias de sus actos o del grupo, nunca por un hecho debido al azar, como una mala tirada de dados. 

Ponte en el lugar del jugador. Se han preparado, el plan lo han ejecutado bien pero, desgraciadamente, el troll saca crítico y pulveriza al pícaro de un solo ataque. ¿Es esa una muerte justa? Con el manual en la mano, sí, pero un dungeon master debe saber leer más allá del libro de reglas y tomar el pulso a la partida. Esa es precisamente una de las labores más complicadas de todo director de juego, ya que éstas están vivas, siempre cambiantes. Posiblemente, el único efecto que tenga la muerte de ese pícaro sea jorobar a su jugador, así que puede que sea más perjudicial que otra cosa. Imagínate que el jugador es novato, está jugando una de sus primeras partidas, y ve cómo nada de lo que ha hecho importa si en el otro lado de la balanza está el azar.

Ahí es cuando entra en juego el poder omnipresente del dungeon master. Éste puede, discretamente, rebajar el daño del crítico o, directamente, convertirlo en un ataque normal. Deja inconsciente al personaje, que pueda volver al turno siguiente si alguien le cura, pero no dejes que muera. Así, apostando por el término medio, estás cumpliendo en parte las reglas y en parte garantizando que la partida no se convierta en una tiranía de los dados.

Matar a un Personaje - Bola de Fuego

Si un personaje (o varios) mueren, que sea a consecuencia de sus actos. Porque han ido con prisas y no se han preparado lo suficiente, porque han pecado de soberbia y no han hecho ese descanso corto y recuperado puntos de golpe y poderes, porque han ignorado todas las señales de peligro y han corrido a lo loco a los brazos de una bola de fuego. En todos estos casos, si se produce la muerte queda en tus manos decidir si quieres ejecutarla o no. Puede que si la desgracia golpea al grupo el resto de jugadores se den cuenta de que la muerte es algo real y la próxima vez vayan con más cuidado.

Y si no sabes qué hacer, háblalo con tus jugadores y llegad a una solución todos juntos. A lo mejor, en vez de una muerte podrías optar por algún tipo de daño especial, como la pérdida de algún miembro o una penalización permanente a un atributo. A lo mejor el personaje muere en verdad, pero algo pasa al otro lado del velo y es enviado de vuelta con alguna misión, lo que daría pie a más aventuras en el futuro.

Al final, como ya he mencionado, todo debe fluir en función del estilo de partida que tengas. Dota de significado a las muertes, no dejes que sea el puro azar el que tome las riendas de tu partida, ya que los jugadores pueden sentir la sensación de que sus decisiones no tienen peso. En decididas cuentas, busca el equilibrio y usa el sentido común.




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